Por: Tanya Basilio Vizcaíno.
Estar de
acuerdo con los “grandes cambios”
que han sucedido en el mundo y de los beneficios que nos ofrecen; reconocer que
los seres humanos debemos abrirnos a nuevas experiencias e inyectar dinamismo a nuestras vidas, incluso,
respaldar aquellas cosas que resultan motivadoras y atractivas, es algo que comparto.
Sin embargo,
a pesar de que dichos cambios no dejan de ser importantes para el desarrollo de
la sociedad y de los individuos, en mi opinión, queda en nuestras manos
determinar el impacto que éstos causarán
en nosotros, en el ámbito profesional y en el personal. Con esto, externo mi preocupación y sin duda la de
muchos, en relación a la pérdida de valores que se está suscitando en gran parte de la población, debido a la velocidad
en la que ocurren estas transformaciones.
De manera
inequívoca lo que provocamos, cuando no actuamos sabia y objetivamente ante los
cambios, es perder nuestra esencia como seres humanos, y dar valor en una
medida desproporcionada a temas como: la búsqueda constante del progreso
material (ambición), el poder, y por último, pero no menos importante al
estatus. Entiendo que éstos son simplemente medios que sirven de trampolín para
lograr lo que nos proponemos.
Cuando somos
capaces de dejar a un lado valores auténticos como el amor, la verdad, el
respeto, la moral y la integridad, para dar paso a otros que algunos autores
denominan “Falsos”, no estamos
actuando inteligentemente. Analizo lo siguiente: ¡qué bonito sería si a además
de ser profesional, tener fama, éxito y recursos para satisfacer nuestras
necesidades, también lográramos conservar esos valores que Dios nos ha dado!. Entonces
me pregunto ¿Qué tan difícil sería conseguirlo?, está en cada uno de nosotros
lo que queremos ser.
Puedo
asegurar que sentirnos plenos, en paz con nosotros mismos y por ende con los
demás, lo logramos cuando conservamos esos grandes valores que nos dan la
verdadera felicidad, nos dignifican y
nos permiten ser mejores cada día.
Ser
auténticos o genuinos es compararnos con el oro y la plata, y alejarnos
incansablemente de la sugerente fantasía; es ser tú a pesar de que el sistema
actual te diga lo contrario.
Según lo
expuesto, les invito a reflexionar la siguiente frase:
“Si no usas la sabiduría para crear cambios positivos, seguirás siendo parte del problema y no de la solución”.
Hasta
una próxima…
Por Tanya Basilio Vizcaíno, articulista del CPDL. Licda. En Diseño de Interiores. Estudios en Arquitectura. Estudiante de término de la carrera de Derecho. Servidora Pública del Ministerio de Administración Pública (MAP).
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